Nothing But Thieves estrena su nuevo álbum: “Dead Club City”

 

 

Dan Moral.

 

 

Nothing But Thieves ha ido consolidándose como una de las propuestas más sólidas e interesantes del panorama del rock alternativo con sensibilidad y la riqueza tonal del vocalista Conor Mason como estandarte y principal atractivo, el proyecto que crearon lo de Essex gira en torno a un melancólico y oscuro universo que saque combina los hipnóticos riffs de Queens of the Stone Age, sonidos cercanos a MUSE para darnos algo simplemente único.

 

“Dead Club City”, su cuarto álbum de estudio y un interesante trabajo conceptual con el que buscan ahondar en temas tan variados y dispersos como nuestra continua exposición al capitalismo audiovisual, los cambios sociales avenidos por la cultura de Internet, y la respectiva influencia de ambos en la política y la industria musical.

 

No solo en la ambiciosa narrativa que nos presenta ahora el quinteto de Essex podemos ver su evidente salto y evolución de sonido, sino que éste también se justifica en sus formas, siendo “Dead Club City” su mayor experimento hasta la fecha y un intento por explorar géneros inéditos en su registro. es la necesidad por quererlo todo y quererlo ya, que “Dead Club City” pega bandazos sin guiones ni cadenas que afirman su deseo por romper los estáticos moldes del rock. Y es que con la seguridad que esta banda ofrece en su haber una red de éxitos desde su debut, Nothing But Thieves parecen predispuestos a todo y nos entregan, sin pudores que van desde el RnB más íntimo y tórrido (“Keeping You Around”) hasta baladas luminosas con espíritu funky (“Talking To Myself”), pasando por un pop dosmilero que pueda hasta remitir a The Strokes (“Tomorrow Is Closed”) y una sincopada intentona de psicodelia blanca que se queda en el casi (“Foreign Language”).

 

El alto porcentaje de riesgo en “Dead Club City” demuestra y confirma el deseo de sus creadores por poner a prueba su talento y su imaginación, aunque ello también supone ponerse en contra a la parte más tradicional de su fandom. Sin embargo, si algo nos confirma que queramos formar parte de ese remoto y exclusivo club del que nos hablan a través de sus diferentes cortes es la capacidad intacta de Nothing But Thieves para crear himnos pegadizos y henchidos de optimismo, algo que ni sus más acérrimos detractores podrán poner en duda.








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